Nuestros niños y jóvenes siguen la zaga cinematográfica de Batman con la misma voracidad que mi generación consumía las revistas del murciélago enmascarado. Ayer como hoy, el personaje creado por Bob Kane (1915–1998) y Bill Finger (1914-1974) no soporta un básico y elemental análisis crítico del compromiso de Batman con los valores del capitalismo. Sin embargo el considerar a la ilustración como un arte menor y al comic en general como un producto alienante, en buena medida ha contribuido al hecho de contar con limitadas series graficas con personajes que expresen otra mirada del mundo.

Las revoluciones triunfantes del siglo XX solo utilizaron la ilustración para comunicar su épica, sometiendo al dibujo secuencial, usándolo como herramienta de propaganda y lamentablemente no lograron desarrollar con fuerza el género de la novela gráfica que avanzó en otras latitudes a pesar del desprecio de la academia. Trabajos vanguardistas como los realizados por Eduardo Humberto del Río García –Rius- (1934- ), Héctor Germán Oesterheld Puyol (1919-1977) y Francisco Solano López (1928-2011), entre otros así como los análisis críticos de Henry Giroux (1943- ) para solo mencionar algunos de ellos, no evitaron el desdén rayano en el desprecio con el cual los socialistas ortodoxos se aproximaron al género gráfico y la novela gráfica.

Algo similar ocurre con el tema de la ONG´s. Si bien el tema de la autonomía del Estado está en las raíces de los debates sobre el capitalismo y el socialismo, desde la década de los setenta y ochenta se comienza a generar un movimiento de organizaciones no gubernamentales tanto nacionales como internacionales, en buena medida organizadas alrededor de las agendas de derechos humanos y libertades públicas. Este modelo del cuál formó parte buena parte de la izquierda latinoamericana y mundial, también tuvo sus expresiones en Venezuela. Sin embargo, a partir de la ofensiva neoliberal de desmantelamiento de los Estados nacionales, de la transformación de las obligaciones del Estado en cargas para los ciudadanos, se desarrollo un movimiento de ONG que procuraban sustituir el rol de los Estados nacionales. Este nuevo fenómeno no borró ni elimino las anteriores expresiones, pero el movimiento de resistencia contra la flexibilización, el mercantilismo y la privatización neoliberal no logró distinguirlo y un importante sector del activismo progresista y socialista unificó el cuestionamiento a las formas de organización no gubernamentales como expresiones neoliberales. Desde esa perspectiva se invisibilizó el esfuerzo de sectores de avanzada que en el plano nacional e internacional luchaban por el sostenimiento y avance de derechos fundamentales, peleando temas de interés para las mayorías ciudadanas que de otra manera serían eclipsados o posibilitarían la construcción de agendas en contra de sus objetivos y propósitos.

No se trata de reproducir la imagen de Alfred Pennyworth –mayordomo de la mansión Wayne en Gothan City- sentado reparando la ropa y los instrumentos de combate de Bruce Wayne, con su carga de imaginario clasista, sumiso y eunuco de parte del asistente del héroe vampiro burgués. Si bien reconocemos que muchas de las ONG internacionales y nacionales han sido creadas o coaptadas por intereses transnacionales asociados al poder financiero o los organismos de inteligencia, ello no implica que toda ONG lo sea. En este debate la mirada blanco/negro, claro/oscuro no resulta válida

Hoy en día prestigiosas organizaciones internacionales como “La Marcha Mundial por la Educación”, “El Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM)” el “Instituto Internacional Paulo Freire (IPF)”, el “Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)”, para solo mencionar algunas formas no gubernamentales de organización, trabajan en los escenarios globales el desarrollo de una perspectiva crítica a la hegemonía capitalista y solo un fanático podría acusarles de ser instrumento de la dominación capitalista.

En los foros internacionales la denominada sociedad civil suele ser convocada en la forma de ONG consultivas y debido al curso que al respecto tomó este debate en buena parte de nuestra región, las que suelen estar acreditadas son ONG contrarias a la perspectiva de los pueblos. Preocupa especialmente que en medio de la mayor ofensiva en la historia de la humanidad del último siglo contra la educación pública, gratuita, popular y de calidad el peso de las ONG educativas anti sistema que deliberan y opinan en los foros internacionales en defensa de la educación como derecho humano sea aún muy débil. Ello se debe en buena medida a la satanización de sus labores y al abandono de espacios internacionales en los cuales las agendas demandan la voz de los gobiernos progresistas pero también de los ciudadanos organizados, entre otras formas en sindicatos, ONGs y asociaciones sin fines de lucro.

Es necesario reabrir el debate al respecto. La fuerza de nuestros argumentos humanistas, justos y solidarios tiene que ser escuchado en todos los escenarios internacionales y ello implica el desarrollo de formas de organización no gubernamental que expresen los principios de otro mundo posible distinto al capitalismo neoliberal y puedan ser acreditadas por los organismos internacionales, desarrollando la premisa de la diplomacia de los pueblos.

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