Resumen: 

Desde 1989 se viene hablando con especial frecuencia de la inteligencia social (IS). Interés que evidentemente emerge de las alarmas que despertó el derribo de los muros de contención institucional ocurridos el 27 y 28 de febrero de ese año. El aparato policial, la inteligencia de Estado y las formas de representación se mostraron ineficientes y obsoletas ante el despertar de los más humildes habitantes de los barrios caraqueños, los excluidos a quienes siempre se les consideró desde el Estado seres anónimos, domesticados e incapaces de superar las fronteras del combate callejero primitivo.

El Caracazo o Sacudón –como se le denominó a los acontecimientos de ese año– fue valorado y ponderado, una y otra vez sin que la inteligencia lograra entender la red de acciones sin centro, de contundencia sin límites de la iracundia popular, de creación caótica que emergió del combate contra el orden establecido durante esas cuarenta y ocho horas. Era evidente e inocultable que el Estado nacional venezolano ya no era la síntesis de todo el cuerpo social, como señaló por años la propaganda oficial. La contundencia del combate callejero, la flexibilidad de las acciones ejecutadas y la coordinación sin eje de los hechos evidenciaba el desarrollo de una nueva forma de inteligencia, 16 Inteligencia social y sala situacional con “neuronas” en todos los estratos sociales, de inteligencia rebelde.

Del asombro se pasó a intentos por ubicar un cerebro único, la “vanguardia” del proceso, esfuerzo que le resultó inútil al establishment. No obstante el movimiento popular pagó con vidas y una enorme represión la incomprensión gubernamental del fenómeno. Al no explicarse la lógica de las multitudes, el poder optó por el silencio que condujera al olvido social de los hechos referidos. Pero la nueva creación colectiva se expresó nuevamente en 1992, articulando, imbricando sueños militares con rebeldía social por canales hasta ahora inimaginados por la burocracia.

La inteligencia social (IS) pasó de mostrarse como una singularidad circunscrita a un momento histórico dado a ser una diná- mica autorreferenciada para el agenciamiento permanente de los combates contra lo injusto. La nueva tecnología de los excluidos se mostraba además contextual y contingente al ser capaz de mutar de formas de combate callejero al escenario electoral.

El triunfo de Hugo Rafael Chávez Frías en 1998 mostró un afianzamiento de la red colectiva de significados que genéricamente se ha denominado IS. El poder constituyente fue la expresión real de la inteligencia social durante el año 1999. La tragedia de Vargas con su estela de muertes y pérdidas materiales, a finales de 1999, puso a prueba durante todo el 2000 la capacidad y celeridad de la respuesta gubernamental a inesperadas demandas sociales.

Las lluvias que ocasionaron la tragedia más significativa en Venezuela durante las últimas décadas, demandaron de las redes y la inteligencia social un papel reactivo, contingente para lograr que la norma- Luis Bonilla-Molina y Haiman El Troudi 17 lidad se abriera paso y la población de la región centro norte costera se sobrepusiera al caos generado por los deslaves. Ciudadanos y gobierno mostraron un alto grado de sinergia que expresaba la importancia emergente de la nueva relación, en el marco de una democracia participativa y protagónica.

Sin embargo, los hechos de Vargas mostraron como la contraloría social (CS), generada alrededor de la distribución y ejecución presupuestaria para solventar la contingencia del litoral central, a pesar de ser ésta –la CS– una de las aristas más significativas de la inteligencia social, no era valorada aún de manera adecuada por la burocracia. Las consecuencias de las lluvias que afectaron a Vargas potenciaron los diagnósticos sobre la urgencia de implementar modalidades de presupuesto público participativo, hecho que posibilitaría el que posteriormente se concretaran formas embrionarias e intentos por desarrollar y articular en ese sentido tales como, asambleas de ciudadanos, consejos comunales, consejos locales de planificación pública y de conjunto, un armónico sistema nacional de planificación pública.

En tanto, el proceso bolivariano avanzaba. El conjunto de leyes habilitantes (2001) y el copamiento de espacios burocráticos (2000- 2001) fue interpretado, por un sector del nuevo establishment, como sinonimia de coaptación institucional de las diversas formas de inteligencia social.

Desacargar el libro: inteligencia-social-y-sala-situacional

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